Todos heredamos de nuestros padres la información correcta o alterada que determina que se realice cada uno de los procesos del metabolismo.
Los defectos congénitos de la glicosilación se producen debido a mutaciones (cambios estables y hereditarios) en varios genes que controlan los procesos de glicosilación.
Estas deficiencias son trastornos genéticos, generalmente de herencia autosómica recesiva, es decir, los padres son portadores de mutaciones en este gen aunque no sufren los efectos de la deficiencia enzimática. Si ambos padres transmiten la mutación al niño, éste sufrirá un defecto congénito de la glicosilación. No obstante, se conoce hasta el momento un defecto de herencia ligada al cromosoma-X (MAGT1_CDG).