La detección precoz neonatal o cribado neonatal es un programa de salud pública destinado a identificar entre todos los neonatos de una población, a aquellos con mayor riesgo de sufrir determinadas enfermedades que amenazan su salud y su vida: enfermedades genéticas [como los Errores Congénitos del Metabolismo (ECM)], endocrinas, embrionarias o infecciosas. Nos referiremos exclusivamente al cribado de los ECM.
La identificación de los neonatos con riesgo de padecer una de estas enfermedades tiene por objeto una actuación sanitaria (tratamiento) desde los primeros días de su vida, que conduzca a la eliminación o reducción significativa de la morbilidad, mortalidad o discapacidades asociadas.
Tradicionalmente (Criterios de Wilson y Jungner, 1968), los programas de cribado neonatal estaban establecidos para la detección de enfermedades graves, frecuentes y tratables, como la fenilcetonuria y el hipotiroidismo congénito. Son pocas las enfermedades que cumplen estos requisitos clásicos.
Mediante procedimientos analíticos que pueden ser aplicados a todos los neonatos de una población.
La detección precoz es un paso previo al diagnóstico, pues permite identificar entre todos los neonatos de una población, a aquellos que tienen mayor probabilidad de padecer una determinada enfermedad. Estos neonatos, una vez detectados, requieren confirmación y diagnóstico clínico, bioquímico y, en algunos casos, genético.
La aparición de nuevas tecnologías ha aumentado el conocimiento sobre la etiología de las enfermedades y ha propiciado avances en su tratamiento. Se ha producido una rápida expansión de nuevas técnicas (especialmente la espectrometría de masas en tándem) que permiten detectar varios metabolitos a partir de una muestra y un único análisis. Todo ello, asociado a los avances en el diagnóstico y la incorporación de nuevos tratamientos que, aunque no sean curativos para ciertas enfermedades, mejoran la calidad de vida de los afectados, han abierto nuevas posibilidades de incorporación de otros ECM en los programas de cribado neonatal.
Se han revisado y ampliado los criterios clásicos de la siguiente forma:
Criterios de inclusión de nuevas enfermedades en los programas de cribado neonatal:
Sí, aunque no todas son igualmente recomendables según la evidencia científica, el análisis ético y la oportunidad de los costes.
Muchas de ellas se pueden detectar por espectrometría de masas en tándem, pero otras se detectan por otros procedimientos analíticos (radioinmunoanálisis, enzimainmunoensayo, fluoroinmunoensayo, HPLC, etc..). Se adjunta una tabla de enfermedades de posible inclusión en los programas de cribado neonatal, según el Documento de consenso: Programas de Cribado neonatal en España: Actualización y propuestas de futuro, realizado por J. L. Marín Soria; L. Aldamiz-Echevarria; D.E. Castiñeiras Ramos; J. Dalmau Serra; A. Fernández Sánchez; D. González Lamuño; Mª. J. Juan Fita; L. M. Jiménez Jiménez; C. Pérez – Cerdá.
Ver en /Adjuntos la lista de enfermedades.
Es indispensable que los neonatos detectados en el cribado se deriven a las unidades de diagnóstico y seguimiento clínico.
En algunas enfermedades, es necesario actuar de forma urgente utilizando medidas de depuración o fármacos huérfanos que deben ser aplicados por Unidades con experiencia en el manejo de los ECM. Estas Unidades de diagnóstico, tratamiento y seguimiento clínico deben disponer de pautas de actuación y un botiquín de urgencias metabólicas. En todas las enfermedades objeto del cribado neonatal, además del tratamiento del neonato, se debe acoger, informar adecuadamente y formar a las familias para el seguimiento adecuado de las mismas. Para todo ello son indispensables las Unidades de Enfermedades Metabólicas.